domingo, 20 de octubre de 2013

Dos espacios para comprender

El espacio de la caverna y el espacio de la luz de Platón, para entender lo que nos ocurre y lo que ocurre. Dos espacios, que son dos referencias muy sencillas para entender lo que acontece. 


Cuando hablamos de oscuridad, hay que decir que siempre hubo oscuridad. Algunos cuando oyen hablar de malos tiempos, piensan que se trata de ahora; pero siempre hubo malos tiempos y buenos tiempos. Todo depende de donde quieras o puedas estar. La elección tiene mucho que ver con la formación que uno ha recibido. Algunos hemos podido salir a la luz y otros, por desgracia, se quedaron atrapados.




Profesores y desarrollo personal
Decía Platón que la salida al espacio de la luz era una tarea personal. Y sí, estoy de acuerdo, el ascenso es personal, pero señaló que siempre alguien te muestra el camino, como destacó en el diálogo de Menón (100,  a) “como Tiresías en el Hades”. Los profesores “deben mostrar el camino”, para que sus alumnos puedan acceder, porque si es cierto que se trata de una tarea personal.

La importancia de los profesores debería ser reconocida y valorada por la sociedad, pero la sociedad es ignorante y no puede valorar aquello de lo que no entiende. Los profesores suponen la posibilidad de luchar contra el mal (corrupción, envidia y todo tipo de destrucción); son referencia de bondad en un mundo decadente. Los alumnos admirados por su “buenhacer” aprenden de ellos, hasta hacerse independientes y difusores de los buenos valores. Para los alumnos, los profesores son “esperanza ante la marea de la maldad”, que en definitiva es ignorancia. Los buenos alumnos copian las cosas buenas (también tienen alguna mala, que esperemos que no copien) y las reproducen en el mundo. Un alumno permite que el bien mostrado por el profesor se pueda difundir. Aunque hay que reconocer que, en un principio, el alumno no sabe muy bien porqué, pero se fía de “su profe”, quizá porque éste le expresa bondad y generosidad en su preocupación por él; y así, el buen alumno se esfuerza en reproducir “lo enseñado”, “lo aprendido” de su profe. En consecuencia, tanto profes como alumnos son oxígeno para el bien de la humanidad, en medio de un mundo de maldad. Ellos son esperanza para el cambio, horizonte para el bien para la humanidad.

Profesores de ética para una vida buena
Los hombres somos seres sensibles, todo nos afecta, frente a la invulnerabilidad de los dioses, los hombres son vulnerables, nos duelen las cosas, estas nos dejan huella. Los dioses de la antigua mitología podían agredirse y seguir adelante, a nosotros lo que ocurre nos marca. Somos seres sensibles. En esta medida, tenemos que tener cuidado en el comportamiento. Un ser humano, en la medida en que es tal, no puede hacer lo que le parezca, sin más, sino que tiene que actuar midiendo las consecuencias de las acciones.

Los profesores de ética tratan el tema del comportamiento ideal del ser humano, nos ayudan a reflexionar, o nos muestran el camino para que nosotros podamos reflexionar, recordando que todo buen profesor prepara herramientas para que uno funcione de forma autónoma e independiente. Pues el tema es que todo ser humano, en la medida en que es tal, está dotado de capacidad racional, y debe de hacer uso de ella, como es propio de su condición, por eso el ser humano debe de razonar y pensar en las consecuencias de sus acciones; así, la disciplina de la Ética, es propia de todos los seres humanos, en la medida en que son tales. Por lo tanto, todos nos tenemos que plantear la consideración de las acciones en relación al otro, que debe ser tratado como un “fin en sí mismo” y no como “un medio para nuestras apetencias particulares”. La ética permite el desarrollo de la humanidad.

La ética de la excelencia te enseña a “devolver bien por mal”, a “devolver siempre el bien”. Porque el bien multiplica el bien, y cortar una mala acción con el bien, siempre produce buenas cosas. El bien es una buena inversión. El mal no es inversión, es sólo muerte y destrucción. Señala Gandhi que “si se devuelve mal por mal, el mundo se quedaría ciego”.

Educación y democracia
Desde la oscuridad de la caverna, la democracia se ve peligrosa y se delega el gobierno a un grupo de personas sabias en el arte de gobernar, una aristocracia de la virtud apuntaba Platón. A éste le parecieron terribles las consecuencias de un grupo sin integridad que no era consciente de la responsabilidad de su voto. Vivió de cerca la condena por votación amañada de su maestro Sócrates. Y es que cuando se ve cerca cómo el hombre se corrompe por dinero, uno se asusta, porque ve que, así, nada bueno se puede esperar. Cuando un hombre pierde sus principios del bien, nada bueno se puede vislumbrar. Para que esto no pueda ocurrir, sólo podemos intervenir con una buena educación (paideia), una educación tan buena, que no permita la corrupción. Esta es la educación que Sócrates señalaría como auténtica. Porque cuando una persona sabe, de verdad, que tiene que actuar bien, lo hará. El conocimiento del bien, es lo que quiere todo ser humano, y se actúa mal es por ignorancia, por desconocimiento (Intelectualismo Moral)

El mundo, por desgracia, no es ideal y tenemos lo que tenemos. Todavía no hemos tenido la suerte de gozar de una buena educación para todos, sino sólo para una minoría. Por eso, algunos viven en el interior de la caverna, perdidos en la oscuridad de la ignorancia, anestesiados a la realidad, y algunos incluso con un poder terrible para el mal, pero insisto, por ignorancia. Ojalá que alguien les hubiera enseñado la luz.
                     (PASTRANA JIMÉNEZ, Mª Isabel. Para mis alumnos de Platón)


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